Guía de fuentes de poder
La fuente de poder es la pieza menos glamorosa de una PC y, por eso mismo, la que más gente descuida. Error. Es la que alimenta de electricidad a todo lo demás, y elegirla bien es clave para que tu equipo funcione estable y dure años. Aquí te explicamos cómo acertar sin gastar de más.
Qué hace exactamente
La fuente toma la corriente de tu enchufe y la convierte en la electricidad que cada componente necesita, en la cantidad justa. Alimenta al procesador, a la tarjeta gráfica, a la placa madre, a los discos... a todo. Si falla o es de mala calidad, puede afectar (o incluso dañar) al resto de las piezas. Por eso no es donde conviene ahorrar.
¿Cuántos watts necesito?
Los watts (W) son la cantidad de energía que la fuente puede entregar. La regla es tener suficiente para todo tu equipo, con margen de sobra. Lo que más consume, con diferencia, es la tarjeta gráfica.
La forma sencilla de calcularlo: suma el consumo del procesador y de la GPU, agrégale unos 100 W para el resto, y elige una fuente que supere ese número con holgura — idealmente un 30-40% más. Ese margen no es desperdicio: una fuente que trabaja al límite se calienta, hace ruido y se desgasta antes. Una con margen trabaja fresca, silenciosa y dura más.
Como referencia rápida de esta generación: una PC de gama de entrada suele estar cómoda con 550-650 W, una de gama media con 750 W, y una de gama alta con 850-1000 W. Nuestro configurador hace este cálculo por ti y te avisa si la fuente que elegiste queda corta.
La certificación 80+: qué significa
Vas a ver que las fuentes traen una etiqueta como "80+ Bronze", "80+ Gold", "80+ Platinum". Eso es una certificación de eficiencia: indica qué tan bien la fuente convierte la electricidad sin desperdiciarla en forma de calor. De menor a mayor: Bronze, Silver, Gold, Platinum, Titanium.
¿Qué significa para ti? Una fuente más eficiente desperdicia menos energía (gastas un poco menos de luz), genera menos calor y suele ser de mejor calidad general. Para la mayoría de la gente, 80+ Bronze es el mínimo recomendable y 80+ Gold es el punto dulce entre precio y calidad. No necesitas Platinum o Titanium salvo que busques lo mejor de lo mejor.
Modular, semi-modular o no modular
Este término se refiere a los cables. En una fuente no modular, todos los cables vienen fijos (uses los que uses). En una modular, conectas solo los cables que necesitas, lo que deja el interior del gabinete más ordenado y con mejor flujo de aire. La semi-modular es un punto medio. No afecta el rendimiento, pero una modular hace el armado más limpio y prolijo. Es una comodidad, no una necesidad.
El estándar ATX 3.1 y las tarjetas nuevas
Las fuentes modernas vienen con el estándar "ATX 3.1", diseñado para las tarjetas gráficas actuales, que tienen picos de consumo elevados. Si vas a usar una GPU de generación reciente, conviene una fuente ATX 3.1 con el conector adecuado, porque está pensada justamente para manejar esos picos sin problemas. Es un detalle que evita dolores de cabeza con las tarjetas nuevas.
En resumen
Elige una fuente de una marca confiable, con los watts suficientes y margen para tu equipo, al menos 80+ Bronze (mejor Gold), y ATX 3.1 si usas una GPU reciente. No es la pieza para ahorrar: es el cimiento que sostiene y protege todo lo demás.
Deja que el configurador calcule los watts por ti
Elige tus piezas y el sistema te dice cuánta potencia necesitas y te avisa si la fuente queda corta.
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