Compatibilidad de componentes
El error más común al armar una PC por primera vez es comprar piezas que no encajan entre sí. La buena noticia: las reglas de compatibilidad son pocas y lógicas. Estas son exactamente las mismas que revisa nuestro configurador en tiempo real, así que después de leer esto vas a entender por qué te avisa lo que te avisa.
1. El socket: procesador ↔ placa madre
El socket es el conector físico donde entra el procesador en la placa madre. Es la regla número uno: el socket del procesador y el de la placa tienen que ser el mismo, o el procesador literalmente no entra.
Por ejemplo, los procesadores AMD Ryzen actuales usan socket AM5, así que necesitan una placa madre AM5 (como las B650 o X870). Los Intel Core Ultra usan socket LGA1851 y necesitan placas de esa familia (como las Z890). Un Ryzen no entra en una placa Intel, y viceversa. Siempre revisa que coincidan.
2. El tipo de RAM: memoria ↔ placa madre
La memoria RAM viene en generaciones, y la actual es DDR5. La placa madre está diseñada para un tipo específico: una placa DDR5 solo acepta RAM DDR5. No son intercambiables — ni siquiera entran físicamente en la ranura equivocada. Como casi todo lo actual es DDR5, esto rara vez da problemas hoy, pero es bueno saberlo si comparas piezas de distintas épocas.
3. El tamaño: placa madre ↔ gabinete
Las placas madre vienen en tamaños estándar (el "factor de forma"): ATX (grande), Micro-ATX (mediana) e Mini-ITX (compacta). El gabinete indica qué tamaños admite. La regla es simple: la placa debe caber en el gabinete.
Un gabinete grande (mid-tower o full-tower) suele admitir los tres tamaños. Uno compacto solo admite las placas pequeñas. Si eliges una placa ATX, necesitas un gabinete que la soporte.
4. El espacio físico: tarjeta gráfica ↔ gabinete
Las tarjetas gráficas modernas son grandes, y las de gama alta pueden ser enormes. Cada gabinete tiene un largo máximo de GPU que admite (en milímetros). Si la tarjeta es más larga que ese máximo, no cierra la tapa — o directamente no entra.
Es un detalle que mucha gente pasa por alto y descubre tarde. Por eso el configurador compara el largo de la GPU con el espacio del gabinete y te avisa antes de que sea un problema.
5. La potencia: fuente ↔ todo el sistema
La fuente de poder debe entregar suficientes watts para alimentar a todas las piezas, con margen de sobra. Las que más consumen son el procesador y, sobre todo, la tarjeta gráfica.
La forma sencilla de calcularlo: suma el consumo del procesador y la GPU, agrégale unos 100 W para el resto del sistema, y elige una fuente que supere ese número con holgura (idealmente un 40% más, para que no trabaje al límite). Una fuente al límite se estresa, hace ruido y dura menos. El configurador hace esta cuenta por ti y te recomienda un mínimo de watts.
6. La refrigeración: cooler ↔ procesador ↔ gabinete
La refrigeración tiene que cumplir tres cosas a la vez:
- Ser compatible con el socket del procesador (la mayoría soporta varios, pero conviene confirmarlo).
- Poder disipar el calor que genera ese procesador (un CPU potente necesita una refrigeración a su altura).
- Si es de aire, caber en altura dentro del gabinete (los disipadores grandes no entran en gabinetes compactos).
El equilibrio general: evitar cuellos de botella
Más allá de que las piezas "encajen", hay una compatibilidad más sutil: que estén equilibradas entre sí. Poner una tarjeta gráfica carísima junto a un procesador muy débil hace que la GPU no rinda al máximo, porque el procesador no le sigue el ritmo. Eso se llama cuello de botella. No rompe nada, pero es dinero desaprovechado. La idea es que ninguna pieza quede muy por debajo del resto.
Deja que el sistema lo revise por ti
El configurador aplica todas estas reglas en tiempo real: elige tus piezas y te marca cualquier incompatibilidad con una explicación clara.
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